That´s not a Hat

0
311

PRESENTACIÓN

Seguro que puedes recordar un par de imágenes si te las enseño y luego me las tienes que repetir, ¿verdad?. Pero ¿y si esas imágenes van a ir saltando de un lado a otro de la mesa y nada más vistas por primera vez se irán moviendo boca abajo?.

Pues esta locura es That´s not a Hat y ahora te contamos de qué va.

  • De 3 a 8 jugadores
  • A partir de 8 años
  • 15 minutos
  • Autores: Kasper Lapp

CÓMO SE JUEGA

En That´s not a Hat iremos haciendo y recibiendo regalos intentando acordarnos siempre de qué objetos tiene cada uno, incluido los nuestros. ¿Por qué?. Porque si nos dan uno que creemos que es falso, podremos delatar al jugador y hacerle perder puntos. De la misma forma, a veces otros sospecharán de lo que les entreguemos nosotros y el punto negativo será nuestro.

Se baraja el mazo de cartas y se coloca boca arriba en el centro de la mesa. Ahora se reparte, también boca arriba, una carta a cada jugador, que dejarán delante suyo. Este será el único momento donde las cartas se puedan ver. En cuanto empecemos a mover regalos del sitio, estos irán boca abajo y ya nunca más se podrán consultar hasta que haya una sospecha.

Empezando por el jugador inicial, que será aquel que haya recibido un regalo más recientemente, este coge la carta superior del mazo y la muestra a todo el mundo. Entonces le da la vuelta y tiene que mirar a quién se la da. Pongamos como ejemplo que se trataba de una fresa. Ahora se fija en la flecha que viene en la parte posterior de la carta, que indica si el regalo va para el jugador de su izquierda o su derecha. Y le dice: «Toma, aquí tengo una maravillosa fresa para ti» o algo parecido, siempre con tono de cachondeo.

El jugador que recibe el regalo tiene 2 opciones:

  • Aceptar el regalo: Está clarísimo: Es una fresa. La acaba de ver. No va a rechazar la carta y comerse un punto negativo. Pero es que acabamos de empezar. Ya veremos si luego sigue siendo igual de fácil recordarlo. Pues eso, acepta el regalo y siempre SIN VOLTEARLA, la coloca por debajo de su regalo actual (que ahora mismo está boca arriba pues acabamos de empezar la partida).
    Pero claro, no estaría bien quedarnos con 2 regalos, así que ahora tendremos que coger el que ya teníamos (nunca el que acabamos de recibir, qué maleducados seríamos), darle la vuelta y según indique la flecha, dar el regalo al jugador que corresponda, diciendo en voz alta el objeto que le vamos a dar. Y así seguiremos jugando mientras todos acepten de buen gusto lo que les van entregando. Recordad que una vez se vayan dando la vuelta a las cartas, ya nunca más se mirarán hasta el momento de la sospecha.
  • Rechazar el regalo: Ya no lo tienes tan claro. No te parece que el regalo que te ofrecen sea lo que te están diciendo. Así que lo haces saber bien claro al resto de jugadores y giras la carta. Si tenías razón y el regalo está equivocado, el jugador que te lo dio se quedará esa carta como punto negativo. Si resulta que era verdad lo que te daban, serás tú quien se quede la carta. Sea como sea, dejadla a un lado formando una pila de descartes para que no haya confusión con las que se van pasando.
    Ahora, quien haya recibido el punto negativo cogerá la carta superior del mazo de regalos, la enseñará y se la pasará boca abajo a quien corresponda y seguirán jugando como hasta ahora, aceptando o rechazando regalos.
Momento decisivo y más cuando te pasa un regalo un robot que no pierde de vista ninguna de las cartas durante toda la partida

FIN DEL JUEGO

Tan pronto como alguien tenga 3 cartas en su pila de descartes la ronda habrá acabado. Cada una de esas cartas es 1 punto negativo. Todos los jugadores anotan sus puntos y quien menos tenga habrá ganado la partida.

También se puede decidir, antes de comenzar, jugar un número determinado de rondas, por ejemplo, tantas como jugadores haya, para que no se haga tan corta la partida.

OPINIÓN DEL PINGÜINO

Aquí tenemos otro de esos juegos tipo party que me chiflan, que saco siempre que puedo, pero que luego no doy ni una. Es que mezclas memoria y faroleo y estoy acabado antes de empezar. No solo es acordarte de lo que tenías en un principio, sino de las vueltas que van dando el resto de cartas boca abajo, de un lado para otro. El sombrero va a la derecha, luego de nuevo a la derecha, ahora a la izquierda, que me vuelve de nuevo…genial, me acuerdo: ¡Es un cono de carretera!. Ala, ya pringué, pero si estaba completamente seguro. Ah, que ni siquiera había un cono…bien por mí.

En That´s not a Hat empieza siempre todo el mundo súpero concentrado, pero a los 2 minutos todo son risas y acusaciones. Porque ojo…que no sepas el regalo que tienes que ofrecer no quiere decir que no puedas mentir sobre ello. Porque igual que tú no estás seguro, el receptor del regalo (sobre todo, si soy yo) también puede dudar. Y si tienes un paraguas pero dices con total convencimiento que es una manzana y te lo cogen, ya has sobrevivido a ese turno. Únicamente ahora habrá rodando una manzana falsa entre los demás regalos hasta que alguien con más memoria que el resto la rechace en cuanto la reciba. O que vuelva a tus manos (las mías) y vuelvas a fallar porque te has olvidado de tu propia mentira…

Te invitamos a comentar algo

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.