Fortunes of Scoundrel Bay

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Portada del juego

De 1 a 4 jugadores

A partir de 14 años

75 – 120 minutos

Autores: Vegard Eliasen, Eilif y Asmund Svensson, Billy Christian y Sylvain Leroy

Fortunes of Scoundrel Bay ha sido toda una sorpresa. Cuando a mitad de una partida ya te levantas para “ver mejor” tu próxima jugada y ya te están diciendo que hay que repetir, eso quiere decir que sacar este juego de piratas ha sido gol.

El gran tablero muestra a priori muchos elementos que pueden llegar a atorar en un principio, pero una vez explicadas las reglas, ves que el juego es una combinación de distintas mecánicas que encajan a la perfección y que te dan un par de horas de goce absoluto.

Fortunes of Scoundrel Bay parece una competición por ver quién llega al final de la travesía marcada por el tablero, pero al final somos piratas, y lo que importa es quién tiene más doblones de oro cuando la partida acabe.

Vista del tablero

Con un sistema de selección de acciones, en cada turno jugaremos 1 de nuestras 3 cartas en mano para escoger una de esas acciones, no pudiendo repetir nunca la última jugada (con alguna excepción):

Podremos navegar de 1 a 3 casillas (y dependiendo de lo que escojamos, recibimos distintos premios) y luego enfrentarnos a una criatura marina siempre que esté esperándonos allá donde paremos.

La 2ª opción es reclutar piratas, que dejaremos en la parte inferior de nuestro tablero personal (nuestro barco pirata) ordenados por colores y que potenciarán la última de nuestras acciones disponibles:

Invadir: Esta acción siempre la realizaremos pagando una carta del color que corresponde a la zona (o zonas) adyacentes a nuestro barco en ese momento. Y la fuerza máxima con la que la haremos (el número de piratas que mandemos) será la suma de iconos de ese color que tengamos dentro de nuestra tripulación ya reclutada.

Así, podremos bajar a islas a desenterrar tesoros; a pueblos a coger mercancía para entregarla luego en algún puerto, infiltrarnos en escondites piratas, atracar en los puertos antes mencionados para vender las mercancías y realizar una acción de mercado.

Vista de los barcos y piratas

Además, tendremos que ir mejorando nuestro barco, pues cada vez que nos enfrentemos a una criatura podremos perder piratas si no la vencemos y para ello necesitamos mejorar los disparos y la defensa. Para asaltar los escondites necesitaremos un buen manejo de las espadas. Tampoco debemos olvidarnos de la cocina, pues en 5 momentos de la partida (cada vez que el primer jugador pase por un arrecife) habrá que cocinar y después dar de comer (sí, es de esos juegos que sufres por alimentar a tus meeples jeje) a tus hambrientos piratas.

Y si no tienes comida para todos, algunos enfermarán (restan puntos al final) pero si en la siguiente parada no consigues curarlos, morirán (y perderás algo muy importante: Prestigio).

Porque también ganarás prestigio al matar criaturas (entre otras cosas) y eso te reportará beneficios a medidas que subas y una gran cantidad de doblones al finalizar la partida. Siempre que la suerte te sonría y tengas tu barco bien preparado. Porque una mala tirada, junto con una criatura algo poderosa y un barco sin mucha defensa…y perderás puntos de casco o incluso piratas.

Y pasar de poder ganar 40 doblones a 28 por tener 3 piratas muertos…duele.

Y luego está la puntuación final, una vez un pirata llega al último arrecife, que es cuando se desencadena el final del juego:

Los piratas que te queden en las islas de los tesoros morirán (y ya sabéis que pasa con los piratas muertos) porque si lo pensáis bien, les hemos dejado allí abandonados (por eso es muy importante usar la acción de moverlos cuando se nos presente, que no será muy a menudo). Vas a estar muy pendiente de todas las conexiones entre las zonas para poder mover estratégicamente algún pirata y meterte en una zona donde no contaban contigo, en alguna guarida para poder multiplicar por más al final etc.

Quienes se hayan quedado en los pueblos comerciando nos darán 2 doblones cada uno.

En los puertos, se resuelve por mayorías, teniendo en cuenta el marcador de prestigio para los desempates.

Tablero de prestigio y peligros

Y en los escondites, se multiplica el número total de tus piratas que haya en los escondites por el total de escondites donde tengas piratas. Y ahí se pueden sacar muchos puntos.

Pero claro, Fortunes of Scoundrel Bay es de esos juegos donde quieres hacerlo todo pero no puedes llegar a todo. Cuando quieras bajar piratas a una zona, resulta que no te quedan en tu tablero así que hay que reclutar. Pero si bajas muchos a un puerto para asegurarte la mayoría, cuando esté próximo el final de tu viaje quizás no te queden ya piratas e irás navegando sin poder hacer mucho.

Hay que gestionar bien las cartas. Saber cuándo usarlas para reclutar, o si te merece la pena dejarla para navegar y conseguir recursos, pero también con cuidado de no quedarte sin el color que necesitas para hacer una invasión. Y esto es difícil porque son 4 colores y tú vas a tener 3 en mano.

Mayorías, gestión de mano, pick and deliver, poderes… lo tiene todo y muy bien mezclado. ¡Y eventos!. Que se me olvidaba una de las cosas más divertidas del juego. En esas 5 paradas para dar de comer a la tripulación, antes se descubre una carta de evento donde pasan “cosas”. Conseguir recursos, reclutar tripulación sin coste, etc… pero también hay eventos de subastas, donde quien más doblones puje se lleva el premio más gordo, pero ese dinero se queda guardado en el último puerto de la ruta, que da nombre al propio juego: Scoundrel Bay.

Vista del tablero de barco pirata

Quien se lleve la mayoría al finalizar la partida también se llevará la mitad de lo que haya acumulado. El siguiente, la mitad de lo que vaya quedando y así con los 3 jugadores con más piratas en ese puerto.

Toda una sorpresa que me ha hecho desempolvar el blog y escribir estas palabras, después de algunas partidas a otros estrenos que no nos han causado las mismas buenas sensaciones.

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