Reseña: Dragones de fuego – Cortesía de HABA

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De 2 a 4 jugadores
A partir de 5 años
15-20 minutos
Independiente del idioma salvo manual
Nos encontramos en el Valle de los Dragones de Fuego. El gran volcán Rubin está a punto de entrar en erupción tras miles de años inactivo. Cuenta la leyenda que el día que suceda brotarán de su interior enormes rubíes de dragón. Y los jinetes de los dragones de fuego saben que esos rubíes convertirán en invencibles a sus monturas. Esperad dando vueltas alrededor del volcán y volad raudos hacia los rubíes cuando estos salten por los aires.
Haba acertó de pleno y no sabe cuánto al enviarnos una copia de este juego para reseñarlo pues una de las obsesiones que tiene el pingüino desde siempre es con los volcanes, las erupciones y si algún día visitaremos el interior de uno…estando en activo.

Entre los componentes tenemos este gran tablero donde vemos en el centro la imagen el terreno donde colocaremos el volcán y de donde salen las líneas que separan las casillas por las que moveremos a nuestros dragones.
Las dos piezas que forman el volcán que situaremos en el centro del tablero una vez montado

Forma final del volcán, que irá reteniendo los rubíes que introduzcamos y que llegado el momento, saldrán “despedidos” por todo el valle de los dragones.
8 dragones de fuego, 2 de cada color para cada uno de los jugadores, que colocaremos en las 2 casillas de salida (un dragón de cada color en cada casilla)
Por un lado, los rubíes de dragón que recogeremos según salgan del interior del volcán y también unos trozos de carbón que no puntúan pero que nos va a fastidiar cuando nos hagamos con alguno y que nos alegraremos cuando nos los roben a nosotros.

Un saquito de cada color para cada uno de los jugadores. En ellos meteremos al principio:
3 rubíes
3 trocitos de carbón
Habrá algún momento en la partida en que meteremos la mano en el saquito de otro jugador para robarle un rubí pero puede que nos hagamos con un inservible pedazo de carbón. Mala suerte.
Los dos dados que nos ayudarán a mover a los dragones. Se tiran en cada turno y tendremos que realizar una serie de acciones dependiendo de cómo caigan:
1. Si salen los dos dados con números: elegimos un dado y movemos uno de nuestros dragones tantas casillas como muestre el dado (puede haber varios dragones en la misma casilla) y con el otro dado, metemos tantos rubíes como haya salido en el dado dentro del volcán.
2. Si sale un volcán en uno de los dados: se levanta un poco la parte superior del volcán para que caigan los rubíes al tablero. Si alguno cae entre dos líneas se decide en ese momento en qué casilla dejarlo y los que se salgan del tablero se vuelven a meter dentro del volcán.
Luego se mira el valor del segundo dado y se mueve un dragón tantas casillas como marque el dado.
Únicamente si no saliese nada del volcán, se cogen 3 rubíes y se introducen dentro.
3. Si salen 2 volcanes: Se meten 3 rubíes dentro del volcán y a continuación levantamos un poco la parte superior para que caigan sobre el tablero.
¡CUIDADO!: si algún rubí cae dentro de una casilla donde ya hubiese un dragón, NO se puede coger. los rubíes únicamente se pueden recoger cuando durante el movimiento de un dragón, este termina en la casilla donde hubiera alguno.
Veamos un ejemplo de partida:
Aquí tenemos la disposición inicial del tablero para una partida a 4 jugadores. Los dragones están colocados en las 2 casillas de salida y cada jugador recibe una bolsita del mismo color que su dragón donde meterá 3 rubíes y 3 piedras de carbón. El resto de rubíes se coloca a un lado del tablero formando las provisiones.

Por ejemplo, empieza el jugador que controla a los dragones verdes y saca en su tirada un 2 y un 4. Como acaba de empezar el juego y no hay rubíes por el tablero, utiliza el dado con el número 2 para avanzar con uno de sus dragones 2 casillas y con el otro dado introduce 4 rubíes en el volcán. La otra opción sería avanzar 4 pero solo metería 2 rubíes dentro del volcán.

Aquí por ejemplo, el dragón amarillo hace lo mismo: avanza 1 casilla e introduce 3 rubíes en el volcán.

En el turno del dragón rojo, los dados muestran un volcán y un 2. Así que el jugador que controla al dragón rojo levanta un poco la parte superior del volcán para que caigan algunos rubíes y luego mueve uno de sus dragones 2 casillas intentando caer en una casilla que tenga piedrecitas o donde haya un dragón enemigo.

Momento en que varios rubíes caen por el tablero y se desperdigan por el mismo.

¡Ahora toca dar caza a esos preciados tesoros!

Si en algún momento un jugador cae en la casilla de otro dragón, además de recoger los posibles rubíes que hubiese en esa casilla, le intentará robar uno a ese dragón metiendo la mano (sin mirar) en la bolsa del otro y cogiendo una de las piedras que haya dentro. Pero puede que tenga mala suerte y solo saque un pedacito de carbón.
FIN DE LA PARTIDA

En el momento que un jugador tenga que meter rubíes en el volcán y no queden en las provisiones, ese jugador terminará su turno y se procederá a contar entre todos los jugadores quién es el poseedor de la mayor cantidad de rubíes, proclamándose el ganador. Si hubiese algún empate, se compartiría la victoria.
OPINIÓN DEL PINGÜINO
Tenemos aquí un juego táctico ideal para los más peques, con una temática, la de los dragones volando alrededor de un volcán en constante erupción, que les vuelve locos.
Es un juego muy bueno por varios motivos: Por un lado hay que pensar qué dado usar para mover o meter gemas en el volcán; decidir con qué dragón es más beneficioso moverse para recoger más piedrecitas o robarle a otro jugador y por último, ir acumulando sabiendo que quién tenga más al final es el ganador.
Y claro está: levantar el volcán para que los rubíes caigan por el tablero a modo de erupción volcánica: con eso ya está todo dicho.



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