Reseña: Primer frutal – Haba España

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Primer frutal de Haba EspañaDe 2 a 4 jugadores
A partir de 2 años
20 minutos
Independiente del idioma

PRESENTACIÓN

Ya dominadas todas las técnicas posibles de pesca, tocaba saltar al campo. “Primer frutal”, también de HABA, es la versión para peques de “El frutal”. Aunque también tenemos “El frutalito”, que es como una versión de viaje del citado juego.
 Primer frutal de Haba EspañaEdición en varios idiomas, recomendado a partir de los 2 años y para un máximo de 4 jugadores.

COMPONENTES

 Primer frutal de Haba EspañaEsta edición es guapísima por sus componentes de madera, como siempre, donde nos encontramos 4 grupos de frutas: manzanas rojas, manzanas verdes, peras (en amarillo) y ciruelas (azul). Todas de gran tamaño, que las hace muy manejables y muy vistosas una vez colocadas en el tablero de juego. Primer frutal de Haba EspañaUna cesta de cartón donde iremos colocando las frutas que vayamos recolectando y el dado con los 4 colores de las frutas, además del icono de la cesta y otro del cuervo, cuya función explicaremos más abajo.

 Primer frutal de Haba EspañaPor último, tenemos la ficha (también de madera) del cuervo, 5 losetas que forman el caminito al frutal y 4 fichas de gran tamaño con árboles donde colocaremos las frutas (cada árbol lleva un objeto asociado al color de la fruta que tenemos que colocar en él, como ayuda para que los más peques preparen ellos mismos el juego)

 Primer frutal de Haba España

PREPARACIÓN DE LA PARTIDA

Colocamos las frutas sobre su árbol correspondiente, la cesta a un lado, hacemos el camino y colocamos al cuervo delante de la primera casilla del caminito.

¡Y EMPEZAMOS A JUGAR!

Tira el dado el niño que haya comido una manzana más recientemente.
Se juega en sentido de las agujas del reloj y el objetivo es muy claro y entendible por los peques: tienen que recolectar la fruta ANTES de que el cuervo llegue por el caminito al frutal y se la coma toda.
Aquí es donde se añaden unas características nuevas que no conocía ni nuestro pingüino ni sus amiguitos del zoo: la emoción y la tensión por intentar llenar el cesto de fruta antes de que se las lleve el cuervo.
Toca de nuevo ser pacientes con ellos porque querrán tirar el dado rápidamente, ir cogiendo la fruta, que tire el siguiente, etc…para ver qué pasa: si ganan ellos o el cuervo. Porque es lo bueno de este juego, que o ganan o pierden todos. Sigo con las instrucciones que me desvío y luego no las explico bien.
El primer niño tira el dado y observa el color que salió. Entonces coge una fruta de ese color y la coloca en el cesto. Si no quedan ya más frutas en ese árbol, se acaba su turno y tiene que pasar el dado al niño que está a su izquierda.
 Primer frutal de Haba EspañaSi se tira el dado y sale la imagen del cuervo, el niño tiene que coger la figura del cuervo y hacerle avanzar una casilla. Aquí ya empieza la tensión.
Primer frutal de Haba EspañaSi por el contrario, nos sale la cesta, cogeremos una fruta del árbol que queramos y la colocaremos dentro de la cesta.

FIN DEL JUEGO

Si los niños consiguen recolectar todas las frutas antes de que llegue el cuervo, se canta victoria, y lo que suelo hacer yo es animarles a que choquen “las 5”, para que así aprendan a valorar el juego cooperativo, el triunfo en equipo, no solamente que uno haya ganado y los demás se queden algo tristes.
Eso sí, si el cuervo alcanza el frutal antes de que hayan recolectado toda la fruta, suelo coger la figura del cuervo y llevarme volando la fruta, y a la vez les animo a intentarlo de nuevo para ver si esta vez le ganamos, cosa a la que se apuntan todos.

OPINIÓN DEL PINGÜINO

Con este juego empezó todo: escribo esta opinión 4 años más tarde. Recuerdo que nos costaba que el pingüino se quedara 5-10 min sentadín jugando. Pero poco a poco fuimos aprendiendo a jugar con él. Y él a respetar que no sera un juego únicamente para jugar solo. El de pescar peces lo cogía a veces solo por la caña y ponerse a coger los animalitos.

Aquí ya jugabamos juntos. No siempre le tocaba a él tirar el dado y cuando lo hacíamos los demás, por mucho que quisiera, no era él quien tenía que coger la fruta y meterla en la cesta.

Había que esperar. Había que aprender a disfrutar en su turno pero también a ver jugar a los demás. Parece una tontería y cuando hoy en día nos dice alguien cosas como “vaya cómo aguanta un juego largo” o “se concentra en el juego, ¿eh?” siempre digo lo mismo: nos costó mucho tiempo y esfuerzo. No es cosa de un día, ni una semana: casi un año estuvimos “peleando” para que poco a poco dejara de coger rabietas si perdía y hoy en día juega siempre para ganar, pero reconoce las derrotas y felicita siempre al ganador. Porque entiende que tiene todo el derecho del mundo a disfrutar del éxito como si le hubiese tocado a él.

Por eso no puedo decir más que cosas buenas sobre este juego: fomenta el respeto a las normas, aprende a reconocer formas y colores. Incluso les ayuda a ampliar el vocabulario, ya sea jugando con las reglas o dejándoles jugar libremente con las piezas, que al ser de gran tamaño no tendremos miedo de que se hagan daño con ellas.

¿DÓNDE LO CONSIGO?

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