El pingüino jugón

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El pingüino me cumple 4 años el próximo enero. Le llamamos así incluso antes de nacer, nombre heredado del hijo de unos amigos, muy jugones también ellos. De hecho, el vicio se lo pasamos nosotros, inciándoles en el Catán y ahora compitiendo por ver quién tiene una ludoteca más extensa y de calidad.

Pero entonces llegó nuestro pingüino, y la estantería de juegos empezó a cambiar de color, sobre todo empezó a verse mucho amarillo encajando entre los huecos de otro tipo de juegos (la culpa es tuya, HABA, por usar mi color favorito además).

Fui mirando y comprando juegos desde el nacimiento del pingüino, esperando el momento adecuado para iniciarle en los juegos de mesa y temiendo que al final no le gustaran. Entonces llegó el momento. Fue el año pasado, con 2 años y medio más o menos, que sacamos el primero. Y lo probamos. Y nos desesperamos. Llevó un tiempo, con mucha paciencia, enseñarle que ese dado gigante no se cogía cuando uno quería, que igual que él lo lanzaba, papá también lo tenía que lanzar, etc. Aprendió así a respetar los turnos, aprender unas reglas para jugar de formas diferentes según qué juegos y sobre todo ha ido aprendiendo a perder. Le encanta ganar. Juega para ganar, eso siempre. Pero si pierde te felicita con un “enhorabuena” sincero. Y disfruta mucho jugando, que es lo más importante. Poco a poco fuimos relajando ambos y ahora tenemos un jugón más en casa. Y si te pide de poner la “equisbos” y tú le planteas que por qué no echamos un monza, no se lo piensa dos veces.

Y por eso me he decidido a crear este blog. Aunque tengo ya una colección bastante extensa de juegos de mesa (que también podrían ser más, pero eso comentádselo a mi mujer), voy a empezar reseñando y dedicando el mayor porcentaje de este blog a hablar de juegos infantiles, además que espero que esto ayude a que más gente los vaya descubriendo y así cuando viene algún otro animalillo del zoo a visitar a nuestro pingüino a casa, no nos miren extrañados sus papis porque en vez de las maquinitas para que se queden a su bola mientras nosotros tomamos un café “tranquilamente”, les saco un juego y yo mismo me uno a la partida con ellos, pasando incluso muchas veces de los adultos.

Bueno, pues empezamos con el primero, por el mismo orden por el que fuimos enseñando al pingüino.

Espero que os guste, y cualquier recomendación de juegos, sugerencia para que explique alguno, o si veis que he metido la pata a la hora de reseñarlo porque no me haya quedado clara alguna regla, sois bienvenidos a decírmelo.

Pero ahora vamos a jugar.

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