Reseña: ¡Cocorico Cocorocó!

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De 2 a 4 jugadores
A partir de 4 años
20 minutos
Independiente del idioma
Tocaba un memory. No me gustan nada, ni de pequeño ni menos ahora. Me parecen ABURRIDOS. Eso de dar vueltas a dos fichas intentando encontrar la pareja nunca me han hecho nada de gracia. Pero eres padre, lees en mil sitios que son buenos para ejercitar la memoria de los peques, cuando vas a una librería o juguetería es de lo primero que te intentan endosar para que te lleves (¿será porque a los mismos vendedores no les gusta nada y quieren quitárselos de encima?)…
Entonces, en una juguetería muy conocida de la ciudad, de las de toda la vida, pero también de las que sueles pasar de largo porque si no llevas un cartel bien visible en la frente de “además de echar un vistazo, prometo que saldré de aquí con algo fijo” parece que te van a fulminar con la mirada, encontré el Cocorico Cocorocó.

De la editorial DEVIR, que también tiene editados unos cuantos juegos de mesa infantiles imprescindibles en cualquier juegoteca, de los que ya iré hablando, el Cocorico Cocorocó es un memory como no había visto antes (que no quiere decir que no haya otros, pero yo no los conocía). Es un juego de 2 a 4 jugadores, con una edad mínima recomendada de 4 años. Es un juego independiente del idioma, que se explica muy fácil pero como cualquier otro memory, hay que darle mucho al coco para poder ganar.
Los protagonistas del juego son 4 gallinas de madera de gran tamaño, junto con sus plumas, cada una con su color correspondiente, que colocaremos en uno de los 4 agujeros que tienen por detrás.
¿Lennon y compañía cruzando Abbey Road?
Tenemos unas fichas también de un tamaño considerable con dibujos de diferente temática, todos muy simpáticos y coloridos. Estas fichas serán el tablero de juego por donde moveremos a nuestras gallinas. Las colocaremos haciendo un círculo o un cuadrado, con más o menos espacio entre las fichas, dependiendo de cómo sea nuestra mesa de juego
Otras fichas de cartón, más pequeñas que las ovaladas, pero con los mismos dibujos y con forma octogonal, que se colocarán dentro del tablero que acabamos de construir.
Luego pondremos cada gallina a una distancia de 5 fichas unas de otras, si vamos a jugar 4. Si somos menos contaremos las fichas para estar todos a la misma distancia para que así nadie parta con ventaja.
Comienza el juego la persona más joven de la mesa y se pasa el turno en el sentido de las agujas del reloj. Elegimos una ficha del centro de la mesa y le damos la vuelta, para que la pueda ver todo el mundo. Si el dibujo que aparece en ella coincida con la siguiente ficha del tablero por donde se mueve nuestra gallina, avanzaremos con ella. Si no es el mismo dibujo, volvemos a colocar la ficha en su sitio boca abajo y pasamos el turno al siguiente jugador.
Mientras acertemos seguiremos jugando, esto quiere decir que podremos avanzar en nuestro turno tantas casillas como nuestra memoria nos permita.
El objetivo del juego es conseguir las plumas de las demás gallinas y en cuanto una de ellas tenga las 4 en su poder, el juego habrá terminado y se proclamará ganador.
Para quitarle la pluma, primero debemos alcanzar a la gallina que tenemos delante nuestro. Una vez estemos en la casilla inmediatamente anterior deberemos adelantarla, y para ello, tendremos que acertar con la ficha que haya a continuación de la gallina objetivo. Si lo hacemos, la saltamos y es entonces cuando le cogemos su pluma y la colocamos en otro de los huecos de nuestra gallina. Volvemos  jugar normalmente hasta que fallemos. También es posible saltar a dos gallinas a la vez si ambas están en casillas contiguas, siempre que acertemos con la ficha que esté frente a la gallina más adelantada. De esta forma podremos robar varias plumas.
En el reglamento que viene con el juego no especifica qué le sucede a la gallina desplumada, si sale del juego o puede continuar jugando para intentar recuperar sus plumas. Pienso que debería seguir jugando, así también le mete presión a quien le acaba de adelantar, además de que así no queda ningún niño fuera del juego aburriéndose.
Por otro lado, si es un adulto el que es sobrepasado por un peque, tal vez debería retirarse y practicar un poco más los juegos de memoria.
En resúmen: un memory diferente, pues no se trata de la simple mecánica de dar la vuelta a las fichas de 2 en 2 hasta que se acaben todas las de la mesa, sino que los niños juegan con la emoción de alcanzar a los demás para quitarles sus plumas, con lo que su concentración y atención a las cartas centrales es máxima.

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